“Está obsesionado con ella”: acosos verbales que sufrió una niña argentina mientras un violador cumplía prisión domiciliaria por el coronavirus

El hombre, de 71 años, está condenado por abusar de su propia hija, a quien dejó embarazada y la obligó a parir. Volvió a su casa por ser grupo de riesgo y la menor tuvo que vivir escondida y con miedo.

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Primero Sofía dejó de salir a jugar con sus amiguitos por el barrio. Luego tuvo miedo de ir a comprar al almacén de la cuadra, y con el tiempo la idea de pisar el jardín de su propia casa le dio pánico. Sofía tiene 12 años y es de la provincia de Tucumán, en Argentina. En los últimos días, tuvo que vivir escondida porque su vecino, un hombre de 71 años condenado por violar a su propia hija, a quien dejó embarazada y obligó a parir, no paraba de acosarla verbalmente

El drama empezó cuando en el mes de junio, Gregorio Evaristo Leiva fue beneficiado con la prisión domiciliaria. Debido a su edad, es considerado grupo de riesgo por el coronavirus, por lo que se le concedió la posibilidad de dejar la cárcel de Villa Urquiza, Tucumán, donde cumplía una pena de ocho años. La medida fue revocada el pasado fin de semana, debido a que la presencia de Leiva en el barrio de Alderetes se convirtió en una amenaza para la niña de la casa de al lado. 

El pasado 25 de agosto, Sofía —nombre ficticio para proteger su identidad— se vio sobrepasada. Llamó llorando a su mamá, quien se encontraba trabajando, para decirle que el vecino no paraba de decirle cosas cada vez que la veía pasar. Tenía mucho miedo

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